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Autoconocimiento

Conocerse a sí mismo no es sencillo. En muchas situaciones complicadas en la vida nos hacemos la pregunta “qué me está pasando”, “por qué estoy afrontando así esta situación?”, sin que, por mucho que lo intentemos, encontremos una respuesta convincente que nos deje tranquilos.

En ocasiones nuestro interior parece un campo de batalla, un terreno en el que actúan fuerzas, voces y deseos que nos empujan en direcciones diferentes y que nos dejan agitados y confusos, sin saber qué es lo que tenemos que hacer, qué dirección tomar. 

Una reacción normal en estos momentos es analizar la situación que creemos que la provoca hasta la saciedad, dándole vueltas y más vueltas al por qué del comportamiento de nuestra pareja, de la actitud de nuestro jefe o del amigo o familiar que nos incomoda, y pensando que nuestra felicidad depende del cambio del comportamiento o de la actitud de los demás. En ocasiones este cambio se puede producir, a base de diálogo y explicación sincera a la otra persona de cómo nos sentimos y cuáles son nuestras necesidades; pero en general no debemos contar con este cambio, ya que “hacer cambiar” a los demás es difícil y poco real. 

Otro camino es la exploración propia, no echar la culpa a los demás o a las circunstancias, sino tomar responsabilidad por cómo nos estamos sintiendo o cómo estamos afrontando esa situación.

Algunos ejercicios prácticos para avanzar un nuestro autoconocimiento:

  1. Hazte la pregunta: yo, cómo creo que soy, en este momento de mi vida? Dedica un tiempo de calidad a contestarla con los datos que tienes. Escribe la respuesta y ves subrayando lo que creas que es más relevante. Trata de ser imparcial contigo mismo. Esto te devolverá tu autoimagen, lo que crees de ti mismo (que puede acercarse más o menos a la realidad).
  2. Pregunta a otras personas que te conocen bien y te quieren: oye, háblame con sinceridad, tú cómo dirías que soy yo?
  3. Piensa en esos momentos en los que te has sentido lleno de fuerza y vitalidad, en paz, en que has visto las cosas claras. Esas situaciones te darán una pista de qué cosas son importantes para ti. Esos son tus valores, aquello que le da empuje a tu vida. Tenlos presentes, recuérdalos y practícalos, porque son un faro seguro en el camino de tu vida para tomar decisiones.
  4. Juega al “teatro interno”: invéntate personajes que se correspondan con tus diferentes estados de ánimo o emociones. Trata de “personificar” esas emociones: pon nombre a esos personajes, imagina cómo visten, cuál es su actitud, qué mensajes te mandan, qué quieren. Luego trata de hacer dos grupos, aquellos que te ayudan a conseguir lo que deseas, y aquellos que ponen impedimentos. ¡Alimenta y haz caso a los primeros e ignora a los segundos!
  5. Mira a qué dedicas tu tiempo, y cuánto de este tiempo empleas en las cosas que realmente te importan.
  6. Investiga en compañía de otros: hoy en día hay muchos métodos y maneras de avanzar acompañado en el conocimiento propio: eneagrama, grupos de crecimiento personal, psicología, coaching, meditación… Lee autores reconocidos en temas de crecimiento personal!

En definitiva, dedica tiempo al crecimiento personal. Y en este proceso, no te agobies y no te juzgues. No es sencillo tener claridad en este campo de batalla caótico en que a veces nos convertimos. Sólo aspira a tener algo más de lucidez, con el convencimiento de que somos seres valiosos pero imperfectos y limitados, y está bien que así sea.

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