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¿Cómo alimentas tu mente?

Ya hace tiempo que nuestra cultura presta atención a nuestra alimentación. En las últimas décadas hemos sido cada vez  más conscientes de lo importante que es para nuestra salud tener buenos hábitos alimenticios: comemos, metemos en nuestro cuerpo elementos externos que nos construyen y reponen nuestros tejidos, y nos proporcionan la energía necesaria para vivir.

No es lo mismo la alimentación que la nutrición. Hay muchos tipos diferentes de alimentos, de sustancias que nos podemos echar a la boca: verdura o carne, chuches o patatas fritas, fruta o cereales, agua o bebidas industriales azucaradas… Pero no todo lo que entra por nuestra boca nos nutre de la misma manera. Unos alimentos nos proporcionan las sustancias que necesita nuestro cuerpo (vitaminas, minerales, proteínas, etc) y contribuyen a su salud, mientras que otros no le ayudan nada e incluso son perjudiciales para la misma.

De la misma manera, es importante que seamos conscientes de lo que nos nutre internamente, a nivel mental, emocional, espiritual. ¿De qué se alimenta nuestra mente? ¿Qué nutre nuestro espíritu? ¿Cuales son los pensamientos más recurrentes en nosotros, esos en los que nos recreamos durante más tiempo? Esos pensamientos y creencias son las que nos van construyendo internamente. Quizás dejemos demasiado espacio a los pensamientos catastrofistas, a esos guiados por el miedo, el rencor o el dolor de cualquier tipo… O puede que tengamos el hábito de rechazar estos pensamientos cuando nos vemos envueltos en ellos, y acoger otros de distintos colores, que nos dan otras perspectivas de la realidad.

¿Y cuáles son las fuentes de esos pensamientos, que también provocan en nosotros diferentes formas de ver la vida y distintos estados emocionales? Pues unos pensamientos son “propios”, autogenerados por nuestra mente, y otros vienen de fuera, los adquirimos por “contagio” de nuestro entorno, a través de las personas que frecuentamos, de los medios de comunicación, de lo que leemos…

Es importante que, de entre la inmensa oferta de alimentos para nuestra mente y nuestro equilibrio, reconozcamos aquellos que realmente nos nutren, esto es, aquellas actividades o hábitos que nos dan fuerza, paz y claridad interior. Y es igualmente importante que los elijamos, que nos alimentemos de ellos; y que rechacemos aquellas actividades que realmente no nos aportan nada, y en su lugar elijamos hacer aquello que realmente nos nutre por dentro.

¿De qué se nutre tu mente, tus emociones?

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