Blog

Qué es el coaching

Creo firmemente que hoy más que nunca es muy conveniente dedicar un tiempo al crecimiento personal, siguiendo alguno de los múltiples caminos de crecimiento y sabiduría contrastada que la humanidad va acumulando. Es coaching es uno de estos caminos.

Estos son momentos de cambios culturales, de una enorme oferta de estilos de vida distintos, de múltiples obstáculos a la felicidad individual y colectiva provocados por engañosas ofertas culturales y ritmos de vida insanos. También nos encontramos ante  retos desisivos para el futuro de la humanidad y del planeta (la desigualdad, la amenaza medioambiental, la governanza de la diversidad, la igualdad de género…). 

A mí me encanta el coaching. Desde el primer momento en que empecé a practicarlo (es decir, desde el momento en que un buen coach empezó a “coachearme” a mí), me di cuenta de que estaba delante de un método de crecimiento personal potente y sencillo.

Si me preguntáis por las primeras palabras que vienen a mi mente asociadas a “coaching”, aparecen los conceptos de verdad, profundidad, indagación, aprendizaje, acompañamiento, creatividad, acción, cambio… Y creo que una de las principales razones por las que amo especialmente este método (entre tantos otros métodos y caminos de sabiduría que están hoy a nuestro alcance), es porque está apartado de supuestas doctrinas y “recetarios” de felicidad.

El coach siempre tratará de llevar a la persona a la que acompaña a buscar, reconocer y poner en práctica sus propios recursos, sus fuentes de felicidad y sus obstáculos, le ayudará a concretar y formular sus propios objetivos de cambio personal y a reflexionar sobre el para qué de esos cambios, y juntos coach y cliente tratarán de buscar maneras y estrategias de llevarlos adelante. El coachee (cliente) siempre es el responsable de su propio proceso de cambio, y el coach le acompañará, le apoyará y será su aliado incondicional.

La base del coaching es la creencia profunda de que todos, por naturaleza, somos personas completas y creativas, y que traemos “de fábrica” los recursos suficientes que necesitamos para vivir una vida de plenitud. Se trata de ir descubriendo poco a poco, por medio de la propia introspección o con la ayuda sincera de alguien en quien confiamos y que nos hace de espejo, cuáles son esos recursos propios y cuales los engaños que nos impiden acercarnos a un mayor estado de satisfacción en nuestra vida.

El coaching no funciona si no se establece una relación de confianza entre el cliente y el coach. Por eso, mi consejo a alguien que esté pensando en comenzar un proceso de coaching, sería que investigue sobre su coach, su formación o experiencia, que obtenga información o referencias sobre él o ella;  que le conozca y se deje llevar por su intuición, sobre si será la persona adecuada para acompañarle por los preciosos y a veces complicados caminos del cambio y el crecimiento personal.

Os dejo una pregunta para reflexionar: ¿qué cambio aportaría una mayor satisfacción en algún aspecto de mi vida? ¿Y qué me impide realizarlo?

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies